El síndrome de Renfield
Denominado así por el psicólogo estadounidense Richard Noll en 1922 y por otros especialistas del terreno referido como Hematodipsia, esta anomalía es poco común aunque existente en nuestra sociedad.
El síndrome de Renfield describe una enfermedad mental que afecta a las personas provocando en ellas la necesidad de de ingerir o sentir la sangre de otros seres vivos, sean animales o humanos, para así alimentarse de su fuerza vital y ser más poderosos creyendose vampiros ellos mismos desde el punto de vista que todos tenemos hoy en dia de un vampiro novelesco.
El nombre que acompaña a este síndrome fue tomado del manuscrito de Bram Stoker, en el que un personaje presenta un comportamiento muy singular que ejemplifica muy claramente estas características. El sujeto se encuentra encarcelado en una prisión y se alimenta de insectos que según cree le darán fuerza para salir de allí. En estos términos el vampirismo del que hablamos no se alejaría demasiado del canivalismo, ya que en este también se ingieren partes de humanos con un fin similar.
Según fuentes de internet, se han documentado incluso casos particulares de individuos que han asesinado a otras personas con el objetivo, según parece, de beber su sangre.
Existe el caso de Peter Kürten, un joven que asesinó a diversas personas y animales en Alemania y que antes de ser guillotinado por ello afirmó que estaría de lo más feliz por oir su propia sangre correr por su cuello antes de morir, tal era su obsesión por este fluido.
Existe también el caso de Fritz Haarmann que asesinó a almenos veintisiete jóvenes en Alemania también, quien confesó haber mordido y arrancado la arteria carótida de cada una de sus víctimas.
Sin embargo hay otras ideas sobre este desorden psicológico como:
los que piensan que es tan sólo algún tipo de fetiche sexual usado por algunos. Así, las personas obtendrían placer de la ingesta de sangre . Se dice de estos individuos que quizá en su infancia podrían haber tenido alguna experiencia en particular con la sangre que les hubiese hecho asociarla a la idea del placer y que más tardiamente en su adolescencia podrían haberla vinculado al estímulo sexual.
Dado que no hay acuerdo alguno entre los especialistas, se piensa en este trastorno de diferentes formas: como un desorden mental
como una patología
como un sadismo que impulsa a herir a los demás para conseguir un fin determinado e incluso hasta se llega a comparar con la necrofilia.
Hay diversas formas de entender este peculiar síndrome, pero lo que está claro es que ninguna se asemeja a la popular concepción del vampiro que aparece en las novelas de terror u otros géneros donde este se alimenta de sangre humana para sobrevivir, por la complejidad de su organismo según tengo entendido. En este caso, los vampiros son de carne y hueso y obran de forma igualmente atroz porque padecen algún tipo de esquizofrenia o simplemente por placer, por lo que no se distingue cual de ellas es más horrible.
aun que en mi opinion creo que encontrariamos muchas respuestas utilizando el psicoanalisis.
y tu, ¿ que opinas?.


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